domingo, 5 de diciembre de 2010

Brasas Azules, 1938

CARBON
Los ojos verdes de tanto ver canciones,
el cabello un ejercito de negros alfileres
de defiende el cuartel de las ideas…
las manos como fuertes sensitivas
que con el roce de del dolor del mundo
contraen sus diez hoja para formar dos puños;
¿y el corazón? El corazón buscadlo
bajo las ropas de una niña hermosa
o en el bolsillo sucio de un obrero.
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AUNQUE NO ESTOY CONFORME

Aunque no estoy conforme,
yo agradezco a la vida porque he vivido pobre.
Tal vez si fuera rico
       tendría el alma dura,
       y sordos los oídos
       y cerrados los ojos.
Tal vez si fuera rico
       mi verso –caracol humano–
       no seria esta recia repercucion de pueblos
       enloquecidos de hambre.
Aunque no estoy conforme,
yo agradezco la vida! 
         
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CANTO AL HOMBRE

Hombre:
      tu mi dios
      tu mi patria
      tu mi sueño

En ti el dolor de ayer,
en ti la sangre de hoy
y la risa sabrosa de mañana.
Nada fuera de ti…
nada…
ni la fe en el futuro,
ni la gota de vidrio de los ojos,
ni el latigo que revienta los musculos
como granadas jóvenes.
      Hombre –dolor–…
      Hombre –sangre–…
      Hombre –sueño…
                   Para ti mi voz –tropel de truenos–…
                   para ti mi mano limpia,
                   para ti la roja protesta de mi canto.


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ANTIFONA DEL PUÑO

Una mano abierta…
nada mas triste que una mano abierta…
es la mano que pide,
la mano que se humilla
por el sol negro de un mendrugo
o por el ojo rojo de un centavo.
Oh el entusiasmo vertical
de un puño en alto…
es como un mástil de orgullos
dispuesto a defenderse,
es como un botón de rebeldías
listo para reclamar.
Nada mas bello,
nada mas elegante
que alzar como una grimpola de fuego
la protesta redonda de una mano cerrada.

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UNION
En las ramas de los arboles
se han dado un abrazo verde
las dos riberas del rio.
Arbol del negro,
árbol del blanco,
juntad vuestros ramajes
por sobre el rio negro de las clases.
Las dos riberas del rio
en las ramas de los arboles
se han dado un abrazo verde.

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EL POEMA DEL RADIO
Radio alegre…
corazón polirritmico
con pericardio de madera,
con arteñas de alambre,
aurículas de metal y sangre de sonidos.
Tu recibes los rayos musicales
enviados por la antena –
pequeño pararrayos de armonías–.
Cantas en mil idiomas
por el valioso pago de una corriente eléctrica,
que ilumina tu ojo
salpicado
por la pupila larga de una aguja.
Cleptomano de voces a distancia,
músico aristocratico,
mañana,
no estaras en tres casas:
¡estaras en el mundo!

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ANTIFONA DEL INDIO

Indio americano…
              melancolico…
                       retostado…
                                jadeante…
Irrespetado por el sol,
traicionado por la tierra,
explotado por los blancos.
Indio de la lagrima oculta
y del quejido silencioso,
que llevas en la cara y en el gesto
el sello de la raza.
Mañana,
cuando la aurora de la justicia
extienda sus paracaídas de luciérnagas,
no seras indio:
                  seras hombre!
Camarada triste,
              explotado,
              sudoroso,
recoge tus gritos no gritados
para que salgan por tu boca hinchada
como un coro de soles.
Ten el ojo abierto…
ten el puño listo
y espera la señal.

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MAÑANA

Si hoy nuestros ojos sudan diamantes,
si nuestros poros vomitan vidrios,
si las heridas lloran rubíes,
y no hay pan
y no hay risa!…
Si nos ahogamos en este mar de harapos,
bajo este cielo negro,
frente a estas playas negras,
junto a estas rocas negras;
si con el pan de mil se viste uno,
y nos tapan los ojos
y nos parten el grito,
y nos quiebran las manos como flores de lata.
Mañana,
cuando el sol barra las sombras,
cuando se seque este mar,
cuando canten de nuevo los quetzales,
nuestras cicatrices serán sonrisas rubias,
y serán nuestras manos floripondios de acero,
y habrá una huida de cadenas
y una catástrofe de cárceles!


Carcamo, J. (1977) ,

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